
Con las decisiones infantiles, los razonamientos condicionados y personales, el ego nos hace percibir la vida como una amenaza constante, haciendo de esta percepción la fuente medular del distress físico, mental y emocional apartando a la persona de su existencia espiritual, productiva y gozosa a la que tiene derecho de nacimiento.
Frecuentemente se habla de la mente en sus diferentes estratos y, en ocasiones, se llega a entender su funcionamiento parcialmente; sin embargo, la verdadera utilidad de tal conocimiento es poder utilizarla en nuestro beneficio, en lugar de ser sólo una parte del bagaje cultural.
La IDEA se acompaña siempre de una emoción o sentimiento, que inicia una reacción química neuro-endócrina o neuro-muscular para llegar a su función habitual. El hombre frecuentemente entra en confusión, preocupación, ansiedad y angustia, y pierde posibilidades o francamente renuncia a ellas, por desconocimiento de éste ciclo, de disfrutar entre muchas otras cosas, el gozar de una perfecta salud.
Cuando el paciente conoce el origen de sus primeras necesidades se encuentra en una posición ventajosa para convertir sus necesidades en ganancia y así avanzar hacia el cumplimiento de necesidades medias primero y superiores después, gracias a la liberación de sus ataduras psicológicas.
El hombre hará cualquier cosa con tal de satisfacer su necesidad, a tal grado que miente, roba, viola, mata, se cambia de sexo, etc. (“... Porque lo que hago no entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago; Apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado (el error, la falta, etc.) que mora en mi, producto del yo falso (el ego). Rom. 7.15
Apóstol PABLO
El stress es una condición natural en nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás, que se convierte en distress cuando es anormal o exagerada, es decir, cuando se acompaña de las manifestaciones de tensión emocional fuera de control.