En la historia reciente de la medicina esta ocurriendo un vertiginoso desarrollo en la búsqueda y hallazgo de los orígenes de las patologías que aquejan al genero humano, y esta búsqueda se esta dirigiendo a las causas físicas –fisio-patología, neuro-endocrinología, histo-anatomía, bioquímica celular, obviamente esta tendencia marca una dirección siempre física de menor a mayor y de simple a compleja, mas siempre objetiva, palpable y comprobable, es decir, con una metodología científica. Esto tiene, por supuesto, un crecimiento gradual y progresivo pero consume los recursos más valiosos de la especie humana en la época moderna, tiempo y dinero.

Tiempo y dinero. Recursos no disponibles en todo lugar y circunstancia, lo que limita grandemente tal desarrollo para todos.

Y para quienes si cuentan con ambos recursos, este desarrollo se convierte en arma económica y política que sojuzga en vez de liberar, limita en vez de ampliar y resuelve a medias en vez de completar. Se requiere, pues, de métodos que tiendan a
ampliar, liberen y completen al ser humano y que den conocimiento propio a partir del cual se escalen los peldaños hacia el crecimiento sustentable de cada persona a favor de si mismo y de los demás. Los aspectos de la psico-fisiologia surgen como más que necesarios para subsanar la brecha que dejan los métodos puramente físicos.

En este proceso de auto-conocimiento tenemos contrarios y contamos también con aliados. De entre estos últimos el cuerpo físico dispone de mecanismos para hacernos saber lo que esta ocurriendo en las dimensiones mental, y emocional, asimismo también manifiesta desequilibrios en las dimensiones económica y social.

SomatoAnálisis, es la interpretación o análisis del lenguaje que el cuerpo físico utiliza y manifiesta vía las emociones, sentimientos, ideas , etc. (reacciones) Es decir, es la materialización o somatización de las actitudes a través de las cuales el individuo da a conocer su temperamento mediante un sutil juego de signos y síntomas.

El ser humano, como toda entidad vital de la naturaleza, no es un ente autónomo y separado de su circunstancia, sino una unidad orgánica dotada de conciencia, que reacciona como una totalidad, a cualquiera de las situaciones de la vida.
No es una mera adaptación del organismo como suma de partes, órganos y funciones, sino una respuesta total del cuerpo y de la mente, de la fisiología y del espíritu , en interrelación dinámica, permanente y constante con el medio y con las demás personas.

Si el ser humano fuera un ser instintivo vegetal o animal, la adaptación con el medio natural sería automática y pasiva como sucede en las plantas y los animales, que se rigen por tropismos, reflejos e instintos. Pero la entidad humana es un organismo dotado de razón y capaz de emocionarse por puras representaciones mentales, por lo cual su adaptación al ambiente adquiere un carácter especial entre los fenómenos naturales que lo hacen un todo.
Esto hace que el individuo, unidad biológica indivisible, reaccione como una totalidad psico biológica determinando los síntomas que expresan dicha reacción en función del todo orgánico.

Ningún órgano reacciona como una función segregada del organismo sino en concordancia, solidario con todo el individuo, pero los síntomas que el órgano destaca como de su particular reacción serán síntomas fisiológicos o locales que integrarán el cuadro general. Los síntomas que expresan la respuesta integral del ser a los estímulos, son los que corresponden a la función coordinadora y totalizadora del individuo, la mente; función que no corresponde a un órgano limitado sino al individuo entero y por ende, inseparable del cuerpo.
La mente, el alma, el espíritu no son entidades separadas del cuerpo, sino funciones del cuerpo.

Los síntomas mentales son la reacción psico biológica que expresan la respuesta integral del individuo.

Cuando una persona dice que está ansiosa, lo está con todo su organismo, lo mismo cuando padece frío o tiene una enfermedad aguda. No dice que está triste, ansioso o friolento o enfermo con sólo un órgano o parte de su organismo, sino con todo él.

Toda actividad biológica tiene su componente psíquico y viceversa, pero nunca son expresiones de reacciones separadas e independientes. Es la misma fuerza vital en sus distintos pero no diferentes planos.

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La tensión y la rigidez

La rigidez puede estar causada por las tensiones físicas y emocionales. Son pequeños traumas del pasado que se acumulan gradualmente y producen un anquilosamiento físico. Experimentos de laboratorio demuestran que si se pincha un organismo unicelular se contrae y se vuelve a expandir menos que como estaba; es decir , acumula cierta rigidez. Si el investigador continúa pinchándola acabará por quedar rígida, incapaz de moverse, totalmente anquilosada. En el aspecto emocional, cuando una persona sufre temor o es amenazada, sufre cierta inmovilidad, hasta que queda totalmente “paralizada” si el estímulo es repetitivo. La vida cotidiana exige a la mayoría de las personas una gama de movimientos bastante limitado, el anquilosamiento asociado a la limitación de movimientos pasa inadvertido, hasta hacerse evidente cuando se requiere efectuar ciertos movimientos no habituales; el anquilosamiento limita el movimiento y distorsiona la postura progresivamente.

El cuerpo se pone tenso de manera natural para evitar o aliviar el dolor, tanto físico como emocional. Este hecho se evidencia claramente cuando recibimos un golpe, inmediatamente recogemos el miembro o nos inclinamos sobre la zona lastimada y tensamos el cuerpo a manera de “protección” a semejanza de un miembro con hueso roto que necesita una escayola o tratamiento de inmovilización con yeso. Cuando vamos a recibir unos “cuerazos” nos ponemos tensos con la intención de aminorar el dolor físico que se avecina. La rigidez también es una defensa contra el dolor proveniente del interior del cuerpo. La tortícolis es la rigidez de los músculos del cuello cuando se ha sufrido una subluxación, aunque sea pequeña. El cuerpo se pone tenso como defensa, cuando sufrimos emocionalmente, para no derrumbarnos. El precio que pagamos por ello es una vida emotive y motora deficiente. Si los músculos tensos para defendernos de las agresiones exteriors fueran como una armadura, se haría muy evidente la renta que pagamos por andar “protegidos”. El cuerpo se entume por la carga y la respiración, la circulación, las articulaciones sufren y sobreviene el agotamiento y la fatiga crónicos. Una espalda rígida y dolorosa, es una espalda que carga un peso invisible, un peso emocional. Cuando se estira la espalda es como si se quitara el peso, y surgen memorias de viejas luchas libradas con dolor.

Desviaciones vertebrales que veo en forma cotidiana en mi práctica médica, siempre obedecen a alteraciones o traumas emocionales, aparentemente “adaptados” dejando las secuelas físicas de malformación estructural, alteración orgánica funcional, rigidez y dolor que los médicos dicen erróneamente que “no se curan”.

Cuando uno entiende cabalmente que con el tiempo se puede recuperar la flexibilidad, debe tomar la decisión siempre encaminada al cambio y querer pagar los precios que esto implica, en “soltar la armadura”, andar sin “protección”, dejar la pasividad, la indolencia, el rencor y renovarse y,
renunciar a las espurias ganancias secundarias que tenía cuando detentaba el estatus de “enfermo-a”.


Hace más de 20 años, cuando cumplí el servicio social en el medio rural al concluir los estudios básicos de medico, fui llamado a atender en su domicilio a un muchacho de 18 años postrado en cama en posición fetal, el cuerpo emaciado, casi seco, la fascies de odio acumulado, con estreñimiento crónico y rigidez dolorosa que mantenía la postura de protección. Lo que llamó poderosamente mi atención no fueron las condiciones paupérrimas en que vivía, sino el antecedente de la golpiza propinada por un padre borracho a la edad de 8 años y sin causa aparente (tenía 10 años de rigidez paulatina por la amenaza constante y el resentimiento creciente que anquilosaron el cuerpo entero de este muchacho). A la sola mención de la palabra “perdón”, se liberaron reacciones de furia contenida y estremecimientos de todo el esqueleto descarnado.

Las áreas afectadas

El cuerpo puede manifestar rigideces en cualquier zona. Hay personas levemente rígidas en todo el cuerpo, mientras que otras tienen zonas específicas. El desgaste general, la artritis, aparece sobre todo en el cuello, espalda, caderas, rodillas, y en articulaciones pequeñas. De cualquier modo, siempre tiene significado emocional y co-relación mental con la topografía anatómica. El “mapa” anatomo-emocional ya se encuentra establecido.